
El séptimo aniversario de matrimonio se denomina “bodas de lana” (ver materiales de aniversario). Antes de reflexionar acerca de este aniversario, veamos las propiedades de la lana:
La lana es una fibra natural que se obtiene de las ovejas y de otros animales. Se utiliza para confeccionar prendas, por lo reglar en zonas frías porque con su uso se mantiene el calor corporal. Entre las diversas propiedades de la lana, resaltamos las iguginetes:
- Resistencia: es la propiedad que le permite a la lana estirarse en gran proporción, antes de romperse.
- Elasticidad: esta propiedad, íntimamente relacionada con el interior, se refiere al hecho que la lana regresa a su largo natural, luego de estirarse.
- Flexibilidad: es la propiedad de las fibras de lana, por lo cual se pueden doblar con facilidad, sin quebrarse o romperse.
Estas características y propiedades de la lana las podemos usar para reflexionar acerca de nuestro matrimonio:
Ya han pasado 7 años desde aquel día especial, y en este año hay que enfocarse en mantener el calor entre la pareja (así como la lana mantiene el calor), dando detalles diarios de aprecio, amor y confianza a la pareja. No es necesario algo muy llamativo, incluso un beso, una flor, o un “gracias amor” basta.
El matrimonio a este tiempo debe tener las características de la lana: debe ser resistente, ante las pruebas y dificultades que da la vida, ser elástico, para despúes de un pleito o un problema (que siempre suceden), volver al amor de antes, sin rencores. A su vez debe ser flexible, para adecuarse a este undo cambiante que impone cada día nuevos retos y que, lamentablemente, esta perdiendo el valor de la vida en pareja como arte fundamental de la sociedad.
Esta reflexión puede ser personal o junto a la pareja, y ver si hay algo en que están fallando, algo que quisieran mejorar.
En cuanto a las sugerencias de regalo, un abrigo de lana, o una figurilla de borregitos sería un buen detalle; claro, sólo como regalo sentimental, falta algo material o de conviencia en pareja, como salir a comer o cenar juntos, un collar o un reloj, nunca están demás